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miércoles, 29 de febrero de 2012

Extranjeros camino al Salón de la Fama japonés



Nuestro colega del diario Japan Times Wayne Graczyk comentó la semana pasada en una de sus excelentes columnas cómo el norteamericano Greg “Boomer” Wells se quedó recientemente a sólo 13 votos de ser electo al Salón de la Fama japonés, lo que nos hace preguntarnos ¿quién será el próximo extranjero en recibir tal distinción?

   Wells, que fue el primer importado en ganar la triple corona de bateo en la NPB tras conectar 37 jonrones, remolcar 130 carreras y batear para .355 para los Bravos de Hankyu (hoy Búfalos de Orix) en 1984, no pudo reunir los votos suficientes en su último año de elegibilidad, por lo que ahora su suerte quedará en las manos del comité de veteranos.

   Hasta la fecha, sólo un extranjero ha sido electo al máximo panteón de la pelota nipona desde que el actual sistema de dos ligas fue instaurado en 1950: el hawaiano Wally Yonamime, que tuvo una exitosa carrera como jugador en la década de los 50 y luego como coach y manager por 20 años más.

   Desde entonces y a pesar de que varios de ellos han tenido carreras sumamente destacadas en Japón, ningún otro extranjero ha podido seguir sus pasos. Los norteamericanos Leron y Leon Lee, Randy Bass y Warren Cromartie son los ejemplos más destacados.

   Leron Lee, que disputó 11 campañas con los Oriones de Lotte (hoy Marinos de Lotte) en las que ganó un título de jonrones, uno de carreras empujadas y uno de bateo, aún mantiene el promedio ofensivo de por vida más alto de la historia de la liga con .320. Su hermano Leon, que jugó 10 campañas con Lotte, las Ballenas de Taiyo (hoy Estrellas de DeNA) y las Golondrinas de Yakult, posee el décimo más alto con .308.

   Bass, que a pesar de su corta carrera (6 temporadas) es considerado por muchos como el mejor extranjero que jamás haya jugado en Japón, ganó la triple corona de bateo en 1985 y 1986 y todavía mantiene el promedio ofensivo más alto en una temporada en la historia de la liga: .389.

   Cromartie, por su parte, fue considerado el mejor importado en la historia de los Gigantes de Yomiuri hasta hace poco y ganó el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Central en 1989. No obstante, ninguno de ellos logró reunir suficientes votos para poder ingresar al Salón de la Fama del béisbol nipón.

   Tras la salida de “Boomer” Wells de la boleta de elección, sólo un extranjero de peso queda disponible: el también norteamericano Bobby Rose, quien entre 1993 y 2000 diera una cátedra de bateo con las Estrellas de Yokohama.

   Rose se alzó con dos títulos de carreras empujadas y uno de bateo durante ese período y en 1999 registró el segundo número más alto de remolques para una campaña: 153, apenas 8 por debajo de Makoto Kuzuru, que mantiene el récord de la categoría desde 1950.

   De haber tomado 71 turnos más al bate –se necesitan 4.000 de por vida para poder calificar– hubiese desplazado a Leron Lee como el jugador con el promedio ofensivo más alto de la historia con .323.

   Sus credenciales son más que suficientes para ganarse el honor de ser electo, pero hasta ahora no ha ocurrido. Habrá que esperar a ver si los periodistas encargados de otorgar la inmortalidad a los mejores jugadores de la liga cambian de opinión en el futuro.

   Tyrone Woods, quien disputó su última campaña como jugador activo en 2008 con los Dragones de Chunichi, debutará en la boleta de candidatos a finales de 2013, por lo que se convertirá en el próximo gran candidato extranjero a ser electo al Salón de la Fama nipón.

   Woods conectó 240 cuadrangulares en apenas 6 temporadas en la NPB, en las que ganó tres títulos de jonrones y uno de empujadas y ayudó a Chunichi a alzarse con su primera Serie de Japón en 53 años. Su paso por la liga fue relativamente breve, pero al igual que Bass dejó una muy buena impresión.

   Un año después de Woods aparecerá en las boletas de votación el importado que nos parece tiene más oportunidades de convertirse en el segundo extranjero desde 1950 en ser electo al panteón de los inmortales: el también norteamericano Karl “Tuffy” Rhodes.

   Los números de Rhodes son sencillamente innegables: disputó 13 campañas en la NPB –la mayor cantidad hasta ahora para un extranjero–, igualó en 2001 el récord de cuadrangulares para una temporada (55) impuesto por el legendario Sadaharu Oh en 1964 e impuso un récord de jonrones de por vida para un importado (464) que probablemente se mantendrá vigente por muchos años.

   Adicionalmente, Rhodes hizo un gran esfuerzo por adaptarse a la cultura japonesa y aprendió a hablar el idioma fluidamente, por lo que es recordado con mucho cariño por los fanáticos del área de Kansai (Osaka y Kobe), donde pasó la mayor parte de su carrera.

   Si a un jugador inobjetable para ser electo al Salón de la Fama como Hiromitsu Ochiai, el recientemente despedido manager de los Dragones de Chunichi que ganó la triple corona de bateo tres veces como jugador, le tomó 8 años ganarse la distinción, no podemos imaginarnos cuánto tiempo le tomará a Rhodes para obtener el honor de ser admitido, pero creemos que tarde o temprano su momento llegará.

   Todo esto nos trae al venezolano Alex Ramírez, que a pesar de que todavía le faltan al menos dos temporadas más para retirarse como jugador, ya tiene credenciales suficientes como para lograr su ingreso.

   A la fecha de hoy reúne 4 títulos de carreras empujadas, 2 de jonrones, uno de bateo y 2 galardones al Jugador Más Valioso de la temporada regular, lo que lo convierte en el único extranjero en repetir tal distinción. Adicionalmente, es el único jugador en la historia de la NPB en sumar 8 temporadas consecutivas con 100 o más carreras empujadas y ya lidera a todos los importados en indiscutibles con 1.850.

   Una vez completadas las dos temporadas que le faltan de contrato, muy probablemente supere a Rhodes en partidos disputados (le faltan 124) y remolcadas (le faltan 87), además de alcanzar 2.000 imparables y 400 jonrones de por vida, marcas de mucho prestigio en Japón. Su excelente humor y su gran adaptación a la cultura japonesa lo han convertido en una figura mucho más popular que Rhodes, por lo que su ingreso al Salón de la Fama japonés es casi seguro.

   Luego de Ramírez, el otro latinoamericano que más opciones tiene de ganarse la inmortalidad es el también venezolano Alex Cabrera, que comparte con Rhodes y Oh el récord de cuadrangulares para una temporada con 55 y ha sido hasta ahora el toletero que más rápido ha llegado a los 150, 200, 250 (compartido), 300 y 350 jonrones de por vida.

   Un dato que muchos desconocen es que Cabrera, a pesar de ser famoso por sus kilométricos vuelacercas, tiene el décimo quinto promedio de bateo más alto en la historia de la NPB con .304. Hasta el año pasado ocupó el décimo puesto con .310, pero el bajón ofensivo que afectó a la mayoría de los bateadores en la campaña 2011 le hizo perder terreno.

   Sus números no son tan buenos como los de Ramírez, pero el impacto que produjo al momento de su llegada (conectó 154 jonrones en sus primeras tres temporadas) puede que le gane la simpatía de los votantes. Su actual contrato termina este año y si decide retirarse tendrá que esperar 5 años para saber qué suerte le depara.

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